domingo, 2 de octubre de 2011

La Catástrofe de Chernóbil




En la tarde del viernes 25 de abril de 1986, la plantilla del reactor número 4 del complejo nuclear de Lenin, ubicada en Ucrania, a 18km al Noroeste de la ciudad de Chernobyl, se preparó para realizar un experimento para el día siguiente.
El objetivo era saber el tiempo que aguantarían las turbinas girando y produciendo energía si se producía una caída del suministro eléctrico. La prueba debería haberse realizado tres años antes, pero fueron posponiéndola hasta la fecha de la catástrofe. Como parte de la preparación desactivaron algunos sistemas de control críticos, incluyendo los mecanismos de seguridad para la parada automática. A partir de la 1:00 de la madrugada del 26 de abril se produjo una caída del caudal de agua de refrigeración y la potencia de la central comenzó a subir. A la 1:07 comienzan a oír ruidos extraños que provenían del reactor, pero hicieron caso omiso y continuaron con la experiencia, los técnicos no querían detener la reacción en cadena en el reactor para evitar un fenómeno conocido como envenenamiento por xenón. A la 1:23, quisieron bajar de nuevo las barras de control usando el botón de SCRAM de emergencia, estas no respondieron debido a que posiblemente ya estaban deformadas por el calor y las desconectaron para permitirles caer por gravedad. Se oyeron fuertes ruidos y entonces se produjo una explosión causada por la formación de una nube de hidrógeno dentro del núcleo, que hizo volar el techo de 100 toneladas del reactor provocando un incendio en la planta. Hubo una fusión del núcleo del reactor y luego una segunda explosión que arrancó fragmentos del ardiente y altamente radiactivo núcleo de combustible nuclear. La entrada de aire provocó la combustión de varias toneladas de bloques aislantes de grafito que, cuando empieza a quemarse, es casi imposible de detener.




Minutos después del accidente, todos los bomberos militares asignados a la central ya estaban en camino y preparados para controlar el desastre. Las llamas afectaban a varios pisos del reactor 4 y se acercaban peligrosamente al edificio donde se encontraba el reactor 3. El comportamiento heroico de los bomberos durante las tres primeras horas del accidente evitó que el fuego se extendiera al resto de la central.

La central queda prácticamente a oscuras, los supervivientes de la explosión al salir al exterior comienzan a sentir mareos y nauseas y ven como sus pieles han oscurecido. Tras ser trasladados al hospital Número 6 de Moscú, muchos murieron tras una larga agonía, otros tenían los órganos prácticamente disueltos.

La explosión liberó una cantidad de radioactividad al medioambiente 200 veces mayor que la desprendida conjuntamente por las bombas atómicas lanzadas en 1945, por Estados Unidos en la segunda guerra mundial, en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Un 25% de las emisiones de radioactividad, se produjeron en las 24 horas siguientes a la explosión del reactor; el resto fue emitido en el transcurso de los nueve días siguiente que duró el intenso incendio declarado.




Los elementos que contaminaron Chernóbil se componen de:  Iodo 131; (131I) 8 días, Cesio 137 (137Cs) 30 años, Estroncio 90 (90Sr) 90 años, Xenón 133 (133Xe) 6 siglos, Plutonio 239 (239Pu) 24.000 años.

Las evidencias iniciales de que un grave escape de material radiactivo había ocurrido en Chernóbil no vinieron de las autoridades soviéticas sino de Suecia, donde el 27 de abril se encontraron partículas radiactivas en las ropas de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark (a unos 1.100 km de la central de Chernóbil). Los investigadores suecos, después de determinar que no había escapes en la central sueca, dedujeron que la radiactividad debía provenir de la zona fronteriza entre Ucrania y Bielorrusia, dados los vientos dominantes en aquellos días.




La nube, arrastrada por el viento, afectó, además de la zona próxima a la central, miles de kilómetros; contaminando grandes áreas de Bielorrusia, Ucrania, Rusia, amplias zonas de Asia y la mayor parte de Europa. La nube radioactiva alcanzó España, especialmente las comunidades autónomas de Cataluña y Baleares.




Más 800.000 personas, los llamados "liquidadores", fueron los responsables de la extinción del fuego y otras tares de urgencia en los días inmediatos al accidente. Estos héroes a la fuerza, trabajaron casi sin protección y sin control de las elevadas dosis de radiación a las cuales estaban expuestos. Se armaban con un traje de plomo y que pesaba alrededor de los 40 kg, y una máscara llamada morro de cerdo por las heridas que dejaba en la cara.





La misión era subir al techo del reactor durante unos 40 segundos y echar los escombros al agujero de donde emanaba la radiactividad, el gobierno les prometió una enorme recompensa (multiplicada por 6), los hombres aceptaron encantados el acuerdo, a muchos soldados se les ofrecía el terminar su carrera militar a cambio de hacer esta faena. Muchos tuvieron efectos secundarios y aproximadamente 100.000 liquidadores murieron.



Detalle de la parte central de la medalla que se hizo circular entre los Liquidadores. Representa una gota de sangre atravesada por las radiaciones con los signos griegos de alfa, beta y gama.

 El monumento a las víctimas de la catástrofe de Chernobyl, una escultura que representa a un hombre crucificado bajo un hongo radiactivo que lo envuelve.


Según datos oficiales, más de 400.000 personas se vieron forzadas a dejar sus hogares. Otros muchos centenares de miles no han sido evacuados por falta de presupuesto. En general, la evacuación se realizó de forma ineficaz y con gran retraso. Así, la población al completo en un perímetro de 30 Km. alrededor de la central, no fue evacuada hasta el 21 de mayo de 1986. 




Sin embargo, el peligro no ha pasado debido a que más de 100 toneladas de combustible nuclear y una cantidad mayor de 400 kilos de un material altamente radiactivo, como lo es el plutonio, continúan en el interior de las ruinas de lo que fue un reactor nuclear.
 
Para evitar la liberación de más radioactividad se tuvo que realizar una construcción, apresurada y en condiciones difíciles, de acero y hormigón de 50 metros de altura: el sarcófago. Actualmente dicha construcción sufre una gran debilidad estructural, sin contar que se encuentra ya en condiciones lamentables; deja escapar radioactividad de forma continua por más de 200 m2 de grietas.




En la actualidad, más de cinco millones de personas viven en zonas todavía contaminadas con material radiactivo. Muchos de ellos sufren niveles elevados de ansiedad, síntomas físicos muy diversos sin explicación médica y una mala salud subjetiva en comparación con los habitantes de zonas no expuestas. La desafortunada combinación de vivir en tierra contaminada y el consumo de alimentos afectados por la radioactividad está incrementando y agudizando los daños sobre la salud.

Además de las víctimas mortales ya mencionadas y las malformaciones congénitas y deformaciones que, como consecuencia de las mutaciones, están apareciendo entre la población nacida después del accidente, los índices de diversas enfermedades están aumentando en todo el área afectada. Llevando a 380.000 la cifra de los niños afectados.





Pripyat, la ciudad envenenada

Fue fundada el 4 de febrero de 1970 para dar hogar a los trabajadores de la Central Nuclear y a sus familias. Debido a su estratégica posición geográfica en un clima relativamente templado y un suelo muy fértil, cerca de una estación de tren, una autopista y, por supuesto, el río Prípiat la ciudad comenzó a desarrollarse, convirtiéndose en una de las zonas más agradables para vivir de la antigua URSS.

Actualmente no tiene ningún habitante, más que investigadores, científicos y fuerzas de seguridad que custodian la zona de exclusión. La ciudad es ahora un museo de la era soviética tardía, tiene muchos edificios de apartamentos, dentro de los cuales se encuentran abandonadas fotografías, juguetes de niños, ropa y otros objetos personales.






También hay restaurantes, plazas de juego, hospitales, escuelas y gimnasios abandonados. Debido al inexistente mantenimiento de las construcciones, dentro de ellas el moho, los hongos y las plantas han crecido gracias a la humedad producida al derretirse la nieve de invierno.




La ciudad quedó totalmente suspendida, una muestra de ello es que aún se encuentran símbolos comunistas en los panoramas, por ejemplo, en la casa de voto, todavía están las urnas y los carteles que se mostrarían el 1 de mayo. Sobre el edificio de gobierno, aún están los escudos de la URSS y de la República Socialista Soviética de Ucrania; e incluso partes del himno de la URSS escritas en un edificio.




Después de la catástrofe algunas agencias de turismo intentaron organizar viajes a la ciudad.El primer grupo turista habría pagado 1.200 hryvnia (1 euro = 6,1251 hrn) por una excursión de 2 horas de duración y, 15minutos después, solo querían salir de aquel lugar inmerso en un silencio escalofriante. Hay numerosos lugares estructuralmente inseguros o con radiación intensa. Es menos peligroso permanecer al aire libre en esta ciudad fantasma que dentro de las casas, donde se concentra la radiación, por lo que los militares se han encargado de abrir puertas y ventanas para reducir el riego a los visitantes.



Se estima que la zona no será habitable hasta dentro de varios siglos por las concentraciones de elementos radiactivos y la radiación no desaparecerá de forma absoluta hasta dentro de 24 milenios (que es lo que se cree que tarda el plutonio en extinguirse). Prácticamente, cualquier persona puede entrar a la ciudad, pero es recomendable llevar un dosímetro y no quedarse de noche debido a la presencia de animales salvajes. Pese a esta situación, hay quienes han regresado a sus antiguas casas y que, haciendo caso omiso de los peligros en la zona, han vuelto a cultivar el suelo.




Existen sitios donde las personas no se atreven a ir, como lo es el cementerio debido a que una gran parte del grafito radioactivo del núcleo del reactor está enterrado allí. Es de resaltar que es uno de los lugares más tóxicos de la Tierra.



Se trata de un documental español presentado por Iker Jiménez que cuenta todos los detalles de la catástrofe y aporta otros muchos datos interesantes.


Aunque personalmente prefiero el documental "La batalla de Chernobyl" dirigido por Thomas Jhonson y que explica mucho mejor lo que allí sucedió y no es tan sensacionalista como el primero. Dura unos 92 minutos aproximadamente.


Y para los que no quieran tragarse más de una hora de documental y estén más interesados en lo que ocurrió en la central y no en las consecuencias posteriores les recomiendo "Segundos Catastróficos: La tragedia de Chernobyl". Es un documental de National Geographic que explica segundo a segundo cual fue la cadena de errores que se cometió antes de la explosión del reactor. Tan sólo dura unos 47 minutos.

Fuentes:
monografias.com 
wikipedia.org